UN PREM REAL

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UN PREM REAL

No puede ser casualidad que los reyes castellano-leoneses decidieran fundar Las Huelgas para “holgar" de su ajetreada vida, sin centrar el amparo del lugar con una comunidad contemplativa, que llenase aquel descanso de su riqueza espiritual para reponerse del cansancio, muy lejos de querer estar ociosos, huelga decirlo, en el sentido de “holgarse”, esto es, divertirse y pasar el tiempo de forma alegre y entretenida, puesto que estas monjas animarían ese respiro moral con mucho más que su presencia; una sana holganza de la que puede decirse que hemos participado en este PREM.

¿Qué tendrá Las Huelgas que te hace sentir como en casa? Será su asombrosa acogida maternal, los pequeños detalles, el bien hacer de las cosas, el orden, la limpieza, la alegría… verdaderamente nos han hecho sentir como reyes, el entorno invita a ello, participando de una suave liturgia. Es de agradecer que un monasterio tan grandote sea cuidado tanto para poderlo disfrutar plenamente, pues si la huerta se asemeja a los jardines de palacio, no menos el interior brilla en el silencio que invita a la oración continua; bueno, yo creo que estas madres tan eficaces deben tener diseñado unos turnos para pasar la mopa cada 3 horas, porque todo reluce impecablemente.

Bueno, no sigamos hablando de las delicias que hemos experimentado, pues deliciosa resulta la refacción, sana y variada que hemos disfrutado, pero por culpa de ensalzar aquí los deleites de las croquetas abaciales, desde entonces sólo son caseras, es decir, sin la tierna manufactura abacial.

En fin, a lo que fuimos: del 29 de abril al 16 de mayo nos hemos juntado nada menos que 35 estudiantes, este curso con 7 nuevas incorporaciones que empiezan a limitar los monasterios con tanta capacidad; y se esperan nuevas incorporaciones, a pesar de haber despedido esta vez a Inmaculada de Benavente, la “madre” del grupo por su cercanía y atención solícita a todos, y a Fernando de Paraíso, nuestro más lejano estudiante, nada menos que desde Ecuador ha estado viniendo para formarse con nosotros a pesar de las complicaciones de los visados.

Comenzamos con nuestro ya querido profesor de Moral Fundamental D. José-Román Flecha, de la Universidad de Salamanca, conduciéndonos por todos los campos de la moral, desde la que encontramos en la Sagrada Escritura hasta su parte teológica, pasando por los estados de la fe, la ética, la libertad, la conciencia… un amplio esquema muy bien expuesto para tener las ideas claras.

Para elevarnos más vino el P. Antonio Mª Martín de San Isidro con una asignatura tan sencilla y a la vez tan grande: Dios Uno y Trino; nos condujo por un excelso camino desde la revelación pasando por todo un desarrollo histórico, teológico y dogmático que nos llevó a un verdadero encuentro con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

A mitad de curso tuvimos la asignatura complementaria, esta vez con más clases, puesto que la materia lo necesitaba: Ética Filosófica, y con ella un nuevo profesor, también de San Isidro, el H. José Antonio Gimeno, con un inteligente uso de medios audiovisuales. Una materia que, aparentemente, pensábamos nos resultaría un poco pesada, pero no fue así: empezamos por la obligación moral para encontrarnos con la difícil cuestión de “¿cómo vivir una vida verdaderamente buena y feliz?”, viendo que una buena vida sería la ‘vida apostólica’, comparándola a la ‘vida política’ y la ‘vida teórica’; y finalmente la ética de los valores nos hizo comprender que sin Dios no hay ética.

Entrando en las Sagradas Escrituras vino el P. José Ignacio Manzano de Huerta para presentarnos, con sus impresionantes esquemas, toda una peregrinación con el pueblo de Israel en el Pentateuco y Libros Históricos; un apasionante recorrido desde Egipto al desierto para llegar a la tierra prometida, conquistarla, establecerse e instituir una monarquía para volver desterrados a Egipto. Sinceramente estos libros que me parecían tan inconexos son todo un camino de salvación.

El cierre lo puso el H. José Gerardo Bermell de Sobrado con Pensamiento Antiguo, con un precioso trayecto desde los primeros filósofos, los presocráticos, los humanistas, los sofistas… Italia y Atenas exultaban de sabiduría y conocimiento, pero lo mejor fue cómo animaba las clases para que nuestro agotamiento tras 18 días no distrajese nuestra atención.

A mitad de curso tuvimos nuestra salida lúdico-cultural que coincidió con un día maravilloso en el que paseamos por el estrecho y asombroso Desfiladero de la Yecla, entre piedra, agua y aire; muy cerca almorzamos campestremente para inmediatamente visitar el cercano cenobio benedictino de Silos, donde su abad Dom Lorenzo no escatimó en esfuerzos por transmitirnos todo su conocimiento y el que irradian las piedras tan hermosamente talladas de su claustro, los papiros y documentos de gran valor de su biblioteca y archivo… He de decir que, por cercanía, ya he visitado varias veces este lugar, pero nunca tan a fondo como esta. Desde allí partimos hacia Villamayor de los Montes, donde las hermanas nos esperaban para rezar vísperas en su bellísima iglesia para después tener un ágape fraterno de lo más familiar y acogedor.

Como en Burgos todo está cerca, una tarde de domingo nos acercamos algunos a visitar a las hermanas del Monasterio de San Bernardo, otro de mis lugares preferidos, donde vivimos un precioso encuentro con un cruce de experiencia fenomenal. Oración y cena pusieron brillo y esplendor a la tarde; como fuimos a pie nos retrasamos un poco, pero lo más bonito fue que a la puerta nos esperaba la abadesa, finalizando el ‘día de la Madre’, como madre nuestra que era, velando por sus hijos e hijas de la comunidad itinerante.

Otra peculiaridad de esta casa es que, al ser Patrimonio Nacional, el tesoro en el que nos movemos es tal que siempre es necesario dedicarle tiempo para visitarlo, hasta en tres fases: la abadía, para situarse el primer día; los artesonados, una obra faraónica que tiene su encanto y esconde pequeñas joyas, incluyendo también el recién restaurado campanario; y la parte más turística, que se la encargaron al profesor universitario D. Gerardo Díaz, amigo de la comunidad, que vino en exclusiva desde Madrid para enseñarnos mucho más que arte: cómo vivirla cada uno en nuestras casas, cómo enseñarla y cómo hacer que por ella no se vea un simple museo, sino un lugar de alabanza a Dios en el que habitan personas; una conjunción de ética y estética, de belleza y bondad.

La última tarde celebramos con la comunidad la fiestecilla de despedida, agradecimiento por la acogida y momento de compartir hermosísimo; lo mejor es que todo se preparó velozmente en poco tiempo pero con un resultado muy divertido, gracias a que el público que teníamos era el mejor que nos podremos encontrar en mucho tiempo.

Daba pena irse porque desde el primer día hasta el último hemos sentido una continua participación de todos en todo, pues nos invitaron a ello con mucho interés; y es que la clave no está en que se nos dé todo hecho, sino en que nos involucrasen en todo, porque así somos uno.

El próximo mes de octubre no abandonaremos estas tierras cidianas, porque será precisamente en Cardeña donde nos encontraremos de nuevo para adquirir más conocimientos… si es que el ‘fresco’ burgalés nos deja, claro está.

H. Guillermo